Diez minutos sobre lo que ya hace, lo que todavía no, y cómo saber la diferencia.
Dos horas de expediente y escritorio por cada hora frente al paciente.
cada noche, después de que cerró el consultorio. La nota no se termina en la consulta: se termina en tu casa.
Llevo seis años viendo a oftalmólogos pelear con el mismo problema, y dos construyendo algo para resolverlo. Les voy a enseñar el sistema que puedo abrir por dentro — no porque sea el único que existe, sino porque es el único del que les puedo enseñar las tripas.
Dictas como le dictarías a un colega. Motivo, exploración, diagnóstico y plan quedan estructurados en su lugar — con PIO, agudeza y biomicroscopía donde van.
Antes de que el paciente entre: su diagnóstico, cómo vienen sus cifras, qué se le cambió y por qué toca esta cita. Una historia, no una lista de datos sueltos.
Dejas de buscar en el sistema con el ratón. Preguntas, y te contesta con lo que hay en el expediente — sin soltar la lámpara de hendidura.
Las dos formas caen en la misma nota. Puedes resumirle al final, o dejarlo escuchando y revisar al cerrar.
Textual es lo que dijiste, palabra por palabra. Interpretado es lo que la máquina dedujo. Dudoso es lo que no se atrevió a afirmar. Sin esa etiqueta no estás revisando una nota: estás firmando a ciegas.
La grabación se divide por hablante. Sin eso, un síntoma que el paciente refirió termina escrito como un hallazgo tuyo — y eso sí lo firmas tú.
Son veinte minutos reales: con el acompañante hablando encima, con interrupciones y con la mitad de las frases sin terminar. La nota se arma igual.
Cuando la política de la clínica lo exige, el modelo corre en la máquina y el audio no sale de ahí. No es la única forma de montarlo — es la que existe cuando la necesitas.
Lee expediente, agenda y recetas — y también agenda, cancela y deja nota. Antes de guardar cualquier cosa te la lee en voz alta y espera tu autorización: la máquina propone, tú confirmas.
El formulario pregunta qué te serviría a ti. Esa respuesta todavía alcanza a cambiar lo que sale en diciembre.
Lo que acaban de ver, corriendo en consultorios que no son el mío: expediente, agenda y recetas, preguntando en voz alta.
Agendar, cancelar y dejar nota hablando — con la confirmación en voz alta antes de guardar. Sale junto con lo otro, el mismo mes.